Metallica pussy

09:35 Stanley Herrarte 3 Comentarios

Nunca vi al Mateo Flores tan lleno. ni la asquerosa selección de futbol, ni Arjona, ni Bon Jovi lograron convocar a tanta gente. Si señor, Metallica estaba en el escenario.

Las gigantescas lenguas de fuego que se alzaban en el escenario, así como las continuas explosiones y los acordes de One me regresaron a mi adolescencia ( a mi, y a un montón más)
cuando yo despreciaba a Metallica. ahora les cuento porqué..

Antes de tener un gusto musical, mis oidos estaban condenados a Quit Riot (grupo favorito de mi hermano) y a Hombres G (grupo favorito de mi hermana) y por parte de mis pa´s, sólo marimba pura... pero no me importaba. yo era un nerdo en la primaria, y los nerdos no necesitamos de un tipo de música para sacar buenas notas.

Pero al entrar a primero básico, todo cambió.

Por el nacimiento de mi hermanito, tuve que estudiar en el instituto nocturno de la colonia Carolingia. Yo no lo sabía, pero era como estar en Pavoncito ( nunca he estado allí, pero estoy seguro que se le parece)

Todos mis compañeros estaban armados con cadenas, navajas y hasta machetes ( y uno que otro de los más gruesos cargaban pistolas) pero ellos serán otro post... esta vez les presentaré a Satán.

Este individuo era una persona realmente extraña. Siempre, aunque estuviera en el puerto, vestía de negro. Treintañero, se caracterizaba por llevar sus botas con puntera, marihuana, pelo largo, marihuana, playeras de Iron Maiden, marihuana, y sobre todas las cosas... siempre tenía puestos sus audífonos, ahhh.. y llevaba marihuana.

Yo tenía 13 años, y me daba terror ir a estudiar. Entendía el esfuerzo de mis pa´s, pero en realidad me daba miedo... pero como dicen, el que anda entre la mierda, algo se le pega. y así fue.

Cuando le perdí el miedo a mi salón (tres meses después de iniciadas las clases) me decidí a hablarle a Satán,... y lo único que pude decirle fue ¿que estas oyendo? sin bajarle el volumen a su walkman, me dijo con voz rasposa... no te va gustar... me vio con desprecio, y después de unos segundos (que parecieron eternos) se quitó los auriculares y me los colocó en la cabeza...

Para mi, esa fue una verdadera iniciación. Sonaba una canción sacada del mismo averno. parecía que un grupo de perros cantaban al ritmo de las guitarras más estridentes que jamás alguien pueda tocar. y eso me gusto.

Los audifonos remendados, mitad plástico y mitad metal, que Satán me colocó en la cabeza esa noche, fue como una investidura que un rey le otorga a su más leal caballero. Desde esa ocasión él se convirtió en mi maestro musical... Cannibal Corpse, Morbid Angel, Brujeria... mis primeras bandas favoritas... luego le siguieron algunas más pusis, como Antrax, Slayer y Metallica...

Todos los pusis que quieren aparentar ser gruesos escuchan Metallica, me decía Satán. Y era cierto. Metallica estaba en MTV (ese canal del diablo, en aquel entonces para mi mamá) y sonaba en la Metrostereo regularmente, mientras que los verdaderos amos del Thrash Metal, sólo los pasaban los viernes en Revolución Rock.

Otra llamarada de fuego y el intenso calor que golpeo en mi cara me retornaron al VIP del Mateo Flores... y allí estaba... emocionado, brincando de felicidad, haciendo un mosh treintañero (es decir, más lento y pausado) y sobre todo: muy emocionado.

Perdón Satán (donde quiera que estés) ahora ya me gusta Metallica.

3 comentarios:

Eddy dijo...

¿Slayer "pussy"? Con razón dicen que el metalero se pasa de fundamentalista. Estupenda anécdota y ya me imagino ese instituto nocturno. La pura escuela de la vida.

David Lepe dijo...

Viva Metallica.

C.A.N. dijo...

Que manera tan curiosa tuviste para llegar a Metallica. Lo que me prgunto es ¿qué habrá sido de Satán?