Cuentos de pólvora

15:27 Stanley Herrarte 11 Comentarios








Estilizados, podorosos y hasta elegantes... así son los cuetes que la gente quema (ahora) en navidad... la pólvora no es lo que era antes...

No voy a negar que están chileras las ¨luces¨ Dragón y Campero, pero extraño la adrenalina que produce encender un mortero ( de esos que parecen dinamita de caricatura)

recuerdo la primera vez que me compre uno. estaba pequeño y en mi cuadra se juntaba una palomilla de patojos (todos vecinos) que cayeron postrados a mis pies cuando les mostre el artefacto explosivo... en cámara lenta, poco a poco fue asomando de entre una bolsa plástica, la mecha, escasa, poderosa. luego la forma cilíndrica de color rojo... y luego los cigarros... un cóctel de adranalina para cualquier niño.

Desconocíamos el poder del cuetón, por lo que decidimos ponerlo a prueba. En nuestra inocente intelegencia, acordamos no desperdiciar la explosión en animales; no, esta vez sería algo más fuerte, algo más novedoso, algo como un block.

Y así fue... nos reunimos en la intersección de las cuadras (el punto más alejado de todo) y ceremonialmente formamos un circulo. Mi lugarteniente colocó el mortero en uno de los agujeros del block, y yo procedí a encenderlo. Automáticamente cuando el cigarro tocó la mecha, todos corrimos despavoridos... y antes de que cualquiera pudiera llegar a los puntos de protección, se oyo un ¡¡¡PUM!!! y casí instantaneamente, una feroz lluvia de piedritas nos ataco por la espalda, y nos tumbó en el piso...

Aunque nadie lloró, todos estábamos lastimados (especialmente de las piernas) y antes que nos pusieramos de pie nuevamente, ya estaban los vecinos en sus puertas, encabronados, alegando...(aunque no los escuchaba, gracias a un agudo zumbido que me duró como tres horas después de la explosión) ahhh, que tiempos aquellos...

En cambio ahora, cuando llega la medianoche del 24 de diciembre, no sabes si decir feliz navidad, o feliz 4 de julio... que mierda!

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MALDITO

14:22 Stanley Herrarte 16 Comentarios



Barrabas, Dimas, Gestas y Pie de lana... hasta el mismo Robín Hood... todos son unos desgraciados ladrones malparidos... como vos, hijo de OnceMiltrecientasPutas que quebraste mi vidrio, abriste mi carro y te llevaste mis cosas. Ojalá te sirvan de algo, MALDITO.

Gracias a tu estupidez, se acabo la reuinión con mis amigos, la gente que quiero, la gente que me da paz, la gente que hace que me olvide de mis problemas. Pero vos llegaste, jodiste mi carro y arruinaste la reuinión... nos chingaste a todos, MALDITO.

Acaso tu escasa cultura, tus problemas psicoemocionales y la cojida que te dió tu tío ( porque seguro te violaron de chiquito) fueron las razones para que desquitaras tu odio contra mi medio de transporte? O acaso fue tu falta de dinero? Para eso se trabaja...MALDITO.

Dale gracias a tu dios que no te atrape, porque tengo mucha experiencia torturando ratas, sé como desmembrarlas sin que se mueran... y sé como prolongar el sufrimiento al máximo, y esa agonía, esa sangre inmunda me transforman en un desgraciado como vos...MALDITO

Si un día te encuentro, ni el sol querrá ver como te destripo los ojos, los mismos gusanos sentirán nausea de ver tus víceras, y el propio Satanás vendrá a la tierra para implorar piedad para tu despellejada existencia... tu alma será mía y su sufrimiento no cesará por los siglos de los siglos, y tus hijos y los hijos de tus hijos serán como vos, MALDITOS PARA TODA LA ETERNIDAD...

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Mimos

10:23 Stanley Herrarte 12 Comentarios












De pequeño, los mimos me parecían payasos frustrados, porque igual se presentaban en público, igua se maquillaban, igual hacian reir, pero igual, no se llamaban payasos. la diferencia quizá son los dramas que un buen mimo pueda transmitir, como el espectáculo bastante denso que presentaron los herederos de Marcel, el famoso mimo francés. decapitaciones, robo de identidad, viajes a la luna y descensos al infierno fue parte de sus escenas.

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Quema del Diablo

12:26 Stanley Herrarte 6 Comentarios


Ni el árbol Gallo, ni el desfile de Paiz y sus proveedores, ni los conteos regresivos de algunas radios paranoicas, NO SEÑOR! alla por mi pueblo, la temporada navideña comenzaba con la quema del diablo. Desde las cinco de la mañana mi mamá comenzaba a preparar los tamales, el ponche y el altar para la virgen (en mi casa son católicos confesos) así como la montaña de chirivisco que nos daba respeto entre los demás niños de la cuadra, siempre y cuando se convirtiera en el fogarón más grande y escandaloso. y como olvidar a esos montones de pólvora, en sus diferentes presentaciones. canchinflines para la guerrita, bombas para despedazar animales, cuetes para hacer escandalo y estrellitas para los más chiquititos. Hasta que alguien me habló de ecología, y como adolescente sin criterio, acepté ese estilo de vida, jipioso, al natural...( mula que es uno!)

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